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Gran faena de Rincón y triunfo de Ortega

Lunes 20 de noviembre de 2006.

   3ª del Serial Taurino Internacional ante poco más de tres cuartos de entrada. Seis toros de Begoña, tres se dejaron y otros tres fueron complicados. Se le dio la vuelta al ruedo a los restos del 4°.

César Rincón, ovación con saludos y oreja.
Zotoluco, ovación con saludos y palmas.
Rafael Ortega, palmas y dos orejas.

Si bien Rafael Ortega fue el triunfador del festejo al cortar las dos orejas del sexto, la faena de la tarde, del serial y de muchos años la dejó en el ruedo de la Monumental Monterrey "Lorenzo Garza" el colombiano César Rincón que bordó con arte exquisito a un toro de Begoña.

La de César fue además de una obra de arte, un compendio de técnica torera y de valor, porque el astado no era nada sencillo y había que tener el corazón vibrante y la cabeza fría para encontrar la lidia adecuada, y Rincón la encontró. Fue tanto lo que logró el César del Toreo que por un momento hizo que los aficionados pidiesen el indulto, pero la obra estética sigue ahí, en el ruedo, en un faenón para la historia. De haber conseguido la estocada en la suerte de recibir, como lo intentó en un par de ocasiones sin éxito, aún estarían los aficionados llevándole en hombros; la oreja recibida fue un justo premio por una entregadísima actuación.

El toro que abrió plaza fue complicado y Rincón estuvo muy por encima de él, con una gran solvencia técnica por lo que fue llamado al tercio.

El público ansiaba tener a un triunfador de la tarde y lo encontró en la figura de Rafael Ortega que ofreció un trasteo completo con el sello de la casa. Bien con el capote, encendió los tendidos con los palitroques en un segundo tercio muy lucido y con la muleta supo aprovechar la nobleza de un toro que acometía con transmisión para cuajarle buenas tandas de derechazos y naturales. Mató de una entera y el palco le concedió los dos auriculares.

El primero de su lote fue difícil y sólo escuchó palmas.

A "Zotoluco" le correspondió lo menos potable del encierro y a pesar de ello hizo el esfuerzo grande, sobre todo con su segundo, en una labor que no fue del todo aquilatada por los aficionados que no supieron apreciar las dificultades que planteaba un burel con peligro sordo. De rescatarse algunos muletazos por la diestra de mucha valía. Fue llamado al tercio en su primero y recibió palmas en su segundo.

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Por encima del encierro

Domingo 19 de noviembre de 2006.

  2ª del Serial Internacional 2006. Poco más de un tercio de entrada en tarde agradable. Se lidiaron cinco toros de San Lucas, complicados y con mucho genio y uno (2° bis) de Montecristo, también complicado.

Antonio Barrera, vuelta con fuerte petición de oreja y ovación.
Alejandro Amaya, ovación y división de opiniones.
Arturo Macías, palmas y vuelta.

La técnica, entrega y valor de los tres actuantes en la 2ª corrida del Serial Internacional 2006 de la Monumental Monterrey "Lorenzo Garza", se impusieron al escaso juego que brindó el encierro de San Lucas jugado la tarde de este domingo.

Antonio Barrera aprovechó bien al menos malo del encierro jugado en primer puesto y tuvo momentos lucidos con la muleta, de mucho poder y enjundia y le mató bien, pero inexplicablemente el biombo le robó la oreja que fue solicitada de manera mayoritaria por el público. Con su segundo no había nada qué hacer y el sevillano estuvo decoroso.

A Alejandro Amaya le tocaron los peores y aún y cuando tuvo toros a contraestilo, el torero de Tijuana se rifó el físico con tal de agradar. Por encima de las condiciones que presentó su lote, Amaya dejó constancia de que es un torero que crece tarde a tarde y al que habrá que seguir con lupa en sus próximas actuaciones.

Arturo Macías es todo valor y conexión con el público, pero tal vez, tal vez, le hubiese podido sacar mayor jugo al sexto de la tarde. El toro era complicado, pero había que estar más firme y menos arrebatado para poder estructurar un trasteo mucho más digno de la afición de Monterrey; con su primero no había manera de hacerles fiestas y se limitó a cumplir.

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Vibrante inicio del Serial Taurino Internacional

Sábado 18 de noviembre de 2006.

 1ª Corrida del Serial Internacional 2006 ante casi un lleno. Se lidió un encierro de Bernaldo de Quirós, buenos aunque débiles y algunos con un punto de sosería; sobresalió el 2° que tuvo mucho motor y nobleza..

Eloy Cavazos
, dos orejas y dos orejas.
Julián López "El Juli", oreja y ovación con saludos.
Juan Antonio Adame, dos orejas y orejas y rabo.


Con un ambiente de fiesta grande inició el Serial Taurino Internacional 2006 en la Monumental Monterrey "Lorenzo Garza". El embrujo del nombre de "El Juli" en el cartel logró casi llenar los tendidos del coso regiomontano con un público ávido de ver triunfar a los toreros. El cartel no defraudó, pues se cortaron nueve orejas y un rabo y pudo haber sido más, si la espada no le juega una mala pasada al madrileño.

El triunfador absoluto del festejo fue el torero de la tierra Juan Antonio Adame quien se alzó con cuatro orejas y un rabo. Adame tenía sobre sus hombros la responsabilidad de responder por su inclusión en este relevante cartel y lo hizo con creces, dejando clara su actitud de pretender convertirse en una auténtica figura del toreo y al mismo tiempo toreando con claridad de ideas y un arte que le brota por los poros de manera natural. Sin rebuscamientos y pleno de entrega, el diestro regiomontano eslabonó dos faenas muy dignas, sobre todo lo que le cuajó a su primero en la que hubo pasajes de mucha calidad con la muleta al torear por el pitón derecho; antes estuvo variado y lucido con el capote, con el que ejecutó verónicas de arrebato, chicuelinas andantes de mucho garbo y un quite por riñonudas gaoneras que le valieron sendas ovaciones, así como su tercio de banderillas. Mató de un estoconazo hasta las cintas para que el público le exigiese al biombo la concesión de dos auriculares.

Con el que cerró plaza las posibilidades eran menores, y es que el de Bernaldo de Quirós tenía poco fuelle, salía de los mueltazos con la cabeza alta y nunca rompió, pero la magia se hizo por un hecho circunstancial: ya en la fase final del trasteo un sobrecalentamiento en el centro de carga principal de la plaza provocó un apagón general, en el momento justo en que Juan Antonio estaba en la cara del burel, lo que provocó un momento de incertidumbre. La iluminación portátil de un camarógrafo de TV hizo posible que el regio volviese a la cara del burel para darle algunos pases, cuadrarle en corto e irse tras la espada para sepultar el acero por completo en medio de la algarabía general y el grito de "¡Torero, torero!" que logró que el palco otorgase los máximos trofeos, con los que a hombros salió de la plaza, precedido por Eloy Cavazos que también llevaba en su espuerta cuatro orejas.

Cavazos salió al ruedo con la misma o mejor actitud que sus jóvenes alternantes y en ningún momento se dejó ganar la pelea, demostrando el colmillo retorcido que tiene para encontrarles la lidia a todos los toros. No fueron fáciles los bureles de su lote y sin embargo pareciera que Eloy no pasa fatigas en la cara de los astados, aún con sus más de 40 años de alternativa. Fácil, ya en los derechazos o naturales, ya a pies juntos o despatarrado, el "Pequeño Gigante" es una máquina de torear y, sobre todo, de matar a los toros bravos en un acto de entrega absoluta que siempre es el digno colofón de sus faenas. Dos orejas de cada uno de sus toros fueron justo premio a su labor.

El Juli volvió a la arena de la Monumental Monterrey luego de cinco años de ausencia y la calidad de su toreo dejó satisfechos a los asistentes. Dueño de una muleta de privilegio, el de Velilla de San Antonio obsequió al público con un larguísimo trasteo a su primero que no tuvo mácula, si acaso el pinchazo que precedió a una estocada completa. Una labor estructurada y digna de un genio del toreo; las largas series entre las que intercalaba adornos, exprimieron las embestidas de un noble astado que le permitió a Julián desplegar lo mejor de su repertorio para ser merecedor de una oreja.

Con el quinto, con todo y que salió como un jabato, la suerte no lo acompañó y aunque hubo calidad en los trazos, la espada fue la culpable de que Julián no saliese por la Puerta Grande.

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Oliver ganó el 'Estoque de Plata'

Domingo 5 de noviembre de 2006.

  8ª novillada de la temporada con unas mil 500 personas en los tendidos, lidiándose un encierro de El Vergel, que resultó complicado.

Pepe López, ovación tras aviso y palmas tras aviso.
Juan Fernando, palmas tras aviso y ovación con saludos.
Oliver Godoy, oreja y oreja.


Oliver Godoy se alzó con el Estoque de Plata al triunfar en la última novillada de la Temporada 2006 en la Monumental Monterrey "Lorenzo Garza". Al tapatío poco le importó el escaso juego que ofrecieron los astados de El Vergel y salió al ruedo del coso regiomontano con la convicción de refrendar su condición de triunfador del serial. Dos interesantes faenas de un alto contenido técnico fueron la base en la que Godoy cimentó su triunfo, coronada la primera con un soberbio estoconazo de esos de "matar o morir"; si la lidia no fue del todo vibrante porque el burel se quedó pronto parado y aprendió pronto, Oliver se entregó al completo en la estocada y así consiguió la primera oreja.

Con el triunfo asegurado y el trofeo en disputa en la espuerta, el joven espada salió a por su segundo con hambre y sed de triunfo, como si no hubiese ocurrido nada antes y así, volvió a demostrar con capote, banderillas y muleta, que tiene la onza para llegar a grandes planos en la torería nacional, estructurando de nuevo un trasteo con oficio y temple y de esta forma remachó su triunfo al cortar un segundo apéndice, saliendo a hombros y con el Estoque de Plata, premio concedido por la Joyería Carnevali, en sus manos.

Pepe López bordó el toreo en el primero de la tarde, a la postre el mejor novillo del encierro. Un toreo de seda y buen gusto fueron los argumentos del michoacano que de no haber pinchado hubiese conseguido, tal vez, las dos orejas y así se habría cambiado el rumbo de la historia, pero en este negocio como en muchas otras cosas de la vida, el "hubiera" no existe. Con más dificultades en su segundo dadas las condiciones del enemigo, el punto fue de nuevo la tizona que le jugó una mala pasada, pero el chaval estuvo tan firme y decidido que fue despedido con palmas luego de un aviso.

Juan Fernando no tuvo material a modo en esta comparecencia. El novillero local, que el año anterior fue el triunfador de la temporada, en esta ocasión no pudo refrendar al toparse con novillos que cortaban el viaje y no ofrecían mayores posibilidades de éxito. En su primero escuchó palmas tras un aviso y en su segundo fue sacado al tercio para ser premiado con una ovación.

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Pepe López hace lo más torero de la tarde

Domingo 29 de octubre de 2006.
Escribe: Gabriela de la Cruz

7ª novillada de la temporada que convocó a poco menos de mil gentes y se lidió un bien presentado encierro de Santo Domingo del que destacó el corrido en quinto lugar y que mereció los honores del arrastre lento.

Pepe López, ovación con saludos y vuelta.
Luis Manuel Pérez "El Canelo", vuelta y silencio tras un aviso.
Nicolás Valverde, silencio tras un aviso y silencio tras tres avisos.


Lo más torero de la tarde lo hizo el michoacano Pepe López quien realizó un trasteo templado y de buen gusto a su segundo astado, malogrando su actuación con el acero. Ya en su primero había sorteado con inteligencia las ásperas embestidas del abreplaza y al final estuvo por encima del novillo por lo que de estar más afinado con la espada hubiera cortado una oreja. 

El cartel lo completaron Luis Manuel Pérez “EL Canelo” y Nicolás Valverde quienes se presentaron en Monterrey con poco que reseñar, si acaso la buena tanda de derechazos que El Canelo le cuajó a su segundo luego de asentarse el novillo, en un momento en que parecía que la faena subiría de tono, pero que al final no fue así.  De Nicolás Valverde podemos destacar la disposición que mostró en todo momento, aún después de resultar feamente maromeado por su segundo salvándose de un percance mayor.

Para el domingo se anuncia la Novillada de Triunfadores quienes se disputarán el tradicional Estoque de Plata cedido por Joyerías Carnevali. El Cartel lo integran Pepe López, Juan Fernando y Oliver Godoy, para despachar ejemplares de El Vergel.
 


Godoy 'asegundó'

Domingo 22 de octubre de 2006

  6ª Novillada de la temporada ante unas mil personas en tarde fría y con amenaza de lluvia. Se lidió un encierro de San Pablo, muy bien presentado, del que resultaron buenos tres y el resto fueron regulares.

Ricardo Rivera, palmas y ovación con saludos.
Manuel González "Montoyita", ovación con saludos y silencio tras aviso.
Oliver Godoy, palmas tras aviso y una oreja.

Oliver Godoy reafirmó su condición de triunfador de la temporada al cortar la única oreja de la novillada dominical en la Monumental "Lorenzo Garza". Toda la novillada se había ido sin el corte de apéndices y el tapatío sabía que era necesario echar el resto en el cierraplaza y por ello salió decidido a conseguir el triunfo, sin importar las violentas embestidas del astado de San Pablo; fue un trasteo de arte, temple y fundamentalmente mucho aguante el de Oliver que cuajó muletazos de gran valía. El burel arreaba con fuerza aunque metía la cabeza con claridad en los engaños, lo que dejó ver el poderío de una muleta que poco a poco toma seguridad y certeza de lo que puede conseguir en el futuro: el dominio de los toros bravos. A fuerza de someter, bajar la mano y marcar el camino, Godoy fue atemperando los arreones para convertirlos en embestidas que permitieron pasajes por demás interesantes; mató de una buena estocada y aunque el novillo tardó un poco en doblar, la plaza exigió con los pañuelos la concesión del auricular. Su primero fue complicado y aún así estuvo decoroso.

Manuel González "Montoyita" tuvo la oportunidad de conseguir un triunfo con el quinto pero se fue en blanco al ponerse pesado con el acero. El joven diestro aportó a la tarde su variedad con el capote y una especial forma de interpretar el toreo con la zarga, muy en el estilo de Enrique Ponce, terminando los muletazos hacia adentro y atrás, aunque tal vez abusando un poco del recurso y sin saber aún la mágica forma de reponer el terreno para quedar de nuevo colocado; su faena fue jaleada con fuerza, pero inexplicablemente el público no lo sacó siquiera al tercio. Su primero fue difícil y el chaval puso empeño, por lo que fue llamado a recibir una ovación al concluir su labor.

El colombiano Ricardo Rivera tuvo una lucida actuación con el cuarto. Tal pareciera que el punto central tanto de ésta como de su anterior comparecencia en el coso de la colonia Del Prado se remitía tan sólo a un asunto de actitud y por fin, se autoimpuso la convicción de hacer el toreo consiguiendo dos tandas de mucho valor... si bien es cierto el espada tardó en demasía para tomarle el punto a su enemigo, las dos series conseguidas valieron la pena, tanto que fue llamado al tercio para ser premiado con un caluroso aplauso. Con su primero no se pudo acomodar aunque porfió y a fuerza de estar ahí se llevó un maromón, por fortuna sin consecuencias.

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Tauromagia Mexicana, una realidad

Domingo 15 de octubre de 2006

5ª de la temporada ante unas mil 800 personas en tarde fresca; en el último novillo hubo de cerrarse la cubierta de la plaza por la lluvia. Novillos de Santa Bárbara, bravos, con matices, sobresaliendo el 5° que mereció la vuelta al ruedo, misma que dio su criador Javier Borrego.

Víctor Mora, ovación y palmas tras aviso.
Octavio García "El Payo", oreja y dos orejas y rabo.
Mario Aguilar, ovación y dos orejas.

Cuadrillas: Armando Ramírez se desmonteró en el tercero y tuvo una actuación de lujo con el capote y el picador Ricardo Gaytán "El Zurdo" fue ovacionado tras picar al segundo.

Octavio García "El Payo" y Mario Aguilar, quienes cortaron tres y dos orejas, respectivamente, fueron los triunfadores de la 5ª novillada de la Temporada en la Monumental Monterrey "Lorenzo Garza".

Los alumnos de Tauromagia Mexicana demostraron que la escuela y la constancia tienen sus frutos; que el duro aprendizaje bajo la mirada constante y estricta de sus maestros persigue un fin único: el convertirles en figuras del toreo y este domingo han dado clara muestra de que van en el camino correcto.

"El Payo", conocido ya en esta plaza y donde cuenta con un buen número de seguidores por su forma de interpretar el toreo, tuvo la oportunidad de toparse con un bravo astado de Santa Bárbara al que a fuerza de estar muy firme logró hacerle romper a bueno y con ello deleitar al público, que por cierto mejoró muchísimo la entrada, con una faena realizada por nota, en tandas por ambos pitones que fueron alternadas con prodigiosos adornos y remates de pecho de pitón a rabo.

A su primero le cortó una oreja por una faena interesante por el nivel técnico que demandaba su enemigo ante el cual el queretano supo estar por encima y además de torearle bien con capa y muleta, supo refrendar su triunfo con la espada.

Del joven Mario Aguilar, triunfador ya de la Plaza México, se tenía referencia de un torero de arte, pero dio la sorpresa de que es poseedor, también de un valor sereno, con ideas muy claras, que no se deja ganar la pelea y que cuando hay necesidad de echar para adelante y apostar el resto, no se tienta el corazón para jugarse la vida y en serio.

El fallo con la espada le impidió cortar una oreja después de haber toreado bien a su primero, y espoleado por el triunfo de El Payo, en el sexto salió a por todas, colocándose en el centro del ruedo para recibir con un vibrante chicuelina a su enemigo y ahí mismo, sin moverse, ligarle seis más y el remate. La plaza se puso al rojo vivo y luego demostró el poderío de su toreo con unas gaoneras de antología, ajustadas, templadas, con mucho mando, haciendo pasar al de Santa Bárbara una y otra vez a milímetros de sus muslos. Por si fuera poco colocó banderillas y con la muleta peleó como un jabato el triunfo, imponiéndose al astado, pudiéndole en todo momento y corriendo la mano con depurada técnica, pero sobre todo con el corazón. Ante el estoconazo hasta las cintas el biombo no tuvo más que concederle las dos orejas que paseó en una clamorosa vuelta al ruedo y finalmente ser izado a hombros junto a El Payo para así salir de la plaza.

Víctor Mora se enfrentó a dos novillos que sin ser la mar de buenos eran potablas, pero el hidrocálido buscó con afán la faena de arte cuando las condiciones imponían el anteponer el valor. Pala colmo estuvo mal con los aceros y escuchó una ovación en su primero y palmas tras aviso en el cuarto.

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Arturo Saldívar bordó el toreo

Domingo 8 de octubre de 2006

4ª novillada de la temporada con unas mil 300 personas en los tendidos en tarde agradable. Se jugó un encierro de El Jagüey, dispar en presencia, siendo uno superior, dos buenos, dos regulares y uno malo.

Jorge Delijorge, ovación con saludos tras aviso y vuelta.
Arturo Saldívar, oreja y dos orejas.
Oliver Godoy, ovación con saludos con fuerte petición y ovación.

Cuadrillas: Fueron ovacionados Patricio Ochoa tras parear al quinto y Martín Carrillo por una buena vara al sexto.

Arturo Saldívar demostró que la baraja taurina en México tiene fuertes prospectos a futuro, que bien llevados pueden alcanzar niveles insospechados en el plano nacional e internacional. El hidrocálido, alumno de Tauromagia Mexicana, dio una cátedra de bien torear al encontrarse con un bravo y noble ejemplar de El Jagüey, pero sobre todo, de hacerlo con afición, con gusto, con hambre y deseos de convertirse en una auténtica figura del toreo.

Un toreo variado, recordando suertes en desuso como el quite por "espaldinas" que le salió pintado, o el vibrante inicio de muleta cuando en el centro de albero ligó una "pedresina" con estatuarios que hicieron levantarse de sus asientos a los espectadores, pero principalmente, su personal y sentidísima forma de ejecutar el toreo en redondo, le valieron el reconocimiento pleno del público regiomontano. Larga faena pletórica de naturales rematados por debajo de la pala del pitón, siempre hacia adentro y hacia atrás, muy en la línea del toreo de Enrique Ponce, embraguetado, embarrándose de toro, recreándose en cada pase y con una estética exquisita. Los derechazos fueron en el mismo tenor, tersos, limpios, templados y con mucho empaque. Por momentos era tanta la cercanía y el engolosinamiento de Saldívar, que no había espacio para reponer y los pitones pasaban a milímetros de las pantorrillas del novillero. La nobleza del astado le permitió darse lujos como la serie de tres manoletinas de rodillas con la que culminó su faena para luego, con la espada, irse con determinación y sepultarte por completo y así ser merecedor de las dos orejas.

A su primero ya le había tumbado un apéndice tras una faena en la que el de Aguascalientes dejó claro que no sólo es poseedor de un toreo de arte, sino también que tiene el carácter suficiente para escalar planos importantes en la profesión. Rebrincado y protestón, el novillo de El Jagüey no quería emplearse y al torear por la diestra en un momento dado se quedó a mitad de la suerte y tiró el derrote, echándose a los lomos a Saldívar para luego buscarle en la arena; el novillero se levantó como un jabato y sin mirarse la ropa se plantó en la cara para con dominio y técnica hacer romper al enemigo en tantas por ambas manos que fueron coronadas con una buena estocada.

Aún y cuando no cortó orejas, Oliver Godoy refrendó sus actuaciones anteriores, sobre todo con la faena al sexto, en la que perdió las orejas por pinchar. El alumno de la Escuela Taurina de Guadalajara es dueño de una intuición que le permite realizar un toreo de ensueño, pero también resulta claro que es poseedor de una depurada técnica que ha ido abrevando en su paso por el aula taurina tapatía. Lamentablemente pinchó y por ello únicamente fue ovacionado en la despedida.

Con su primero la simple labor torera que realizó ante el peor burel del encierro, valía la oreja. El novillo era complicadísimo y el joven espada ni sudó para hacerle frente, con valor y técnica, conocedor de los terrenos y condiciones, Godoy se apreció sobrado y tranquilo, pensando en la cara del novillo, lo cual inexplicablemente no fue apreciado por un palco que indebidamente no atendió la petición mayoritaria de oreja del cónclave.

El zacatecano Jorge Delijorge estuvo en su línea de toreo alegre y bullidor. A sus dos astados los recibió con largas cambiadas de hinojos al hilo de las tablas y cubrió el segundo tercio con alegría, sobresaliendo un par al quiebro que le salió como para un cartel. Con la muleta Delijorge fue a menos y si bien es cierto su primera era complicado, la verdad es que dejó ir al cuarto de la tarde, un buen novillo, al que por principio  toreó en las tablas y luego terminó ahogándolo, limitando sus posibilidades. Una ovación con saludos y una vuelta fueron el premio a su actuación.

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Oliver Godoy indulta un novillo de La Punta

Domingo 1 de octubre de 2006

3ª novillada de la temporada ante unas 800 personas en tarde de clima agradable. Se lidiaron novillos de La Punta (uno con el hierro de Vaca Hermanos), uno superior (3°) que fue indultado, dos buenos (4° y 5°) y tres regulares.

Pepe López, silencio tras aviso y una oreja.
Antonio García "El Chihuahua", ovación y ovación con saludos tras aviso, con pitos al intentar dar la vuelta.
Oliver Godoy, vuelta tras indulto y silencio tras aviso.

El novillo indultado lleva por nombre "Consentido", marcado con el número 56 y con 455 kilos.

Al inicio del festejo se brindó un minuto de aplausos en memoria de Silverio Pérez y el que fuera empresario de la plaza, César Garza, recientemente fallecido.
La Unión Mexicana de Picadores y Banderilleros entregó un reconocimiento a Luciano Sánchez "El Gallo", sastre de toreros, quien dio una vuelta al ruedo.

La bravura, clase y nobleza de "Consentido", el novillo número 56 de La Punta, corrido en tercer puesto en el festejo, inundaron el ruedo de la Monumental Monterrey "Lorenzo Garza" al ser merecedor de un indiscutible indulto. El tapatío Oliver Godoy fue el artífice de una verdadera obra de arte al saber conducir con aplomo, arte y torería, las sedeñas embestidas del soberbio astado en una lidia perfecta de principio a fin. Suaves verónicas de recibo para luego del remate llevarlo al caballo y que recibiese dos puyazos y dar paso a un quite por "cordobinas" que resultó impactante. Con los garapuyos Godoy hizo cimbrarse el coso entero con sus tres pares y así el ambiente estaba en su punto cuando llegó el momento de tomar la muleta. Con suaves pases lo llevó de la barrera hasta los medios y ahí, en la boca de riego, Godoy se dio gusto toreando primero por derechazos y luego por naturales al bravo "Consentido" que con acometividad y transmisión embestía una y otra vez a la muleta. Las tandas se sucedían una a una y eran aderezadas con adornos en un verdadero concierto de bien torear; capeínas, arrucinas, remates rodilla en tierra, todos eran en sí una obra de arte y el conjunto un concierto. No hubo necesidad siquiera de que el joven espada de Guadalajara tuviese que ir a la barrera a tomar su estoque, el público demandó con fuerza el indulto del bravo astado de La Punta y el juez de manera acertada lo concedió. Una explosión de júbilo llenó la plaza cuando apareció el pañuelo naranja y se repitió cuando Consentido volvió por la puerta de toriles. Una vuelta al ruedo acompañado del ganadero y la salida a hombros de la plaza, fueron el premio a una faena que quedará marcada para la historia de esta plaza.

Con su otro enemigo Oliver tuvo poca tela de dónde cortar ya que tenía peligro y acortaba las embestidas.

Pepe López cortó una oreja a su segundo que era bravo y noble, pero había que llevarlo muy metido en la tela y tomarle bien la distancia. El novillero se la encontró, pero no pudo dar con la forma de proyectar su buen toreo al tendido; hubo pasajes de calidad pero con poco eco y al final una buena estocada le valió para ser premiado con un auricular. Con el primero del festejo no pudo acomodarse y se retiró en silencio tras un aviso.

Antonio García "El Chihuahua" se mostró acelerado y nervioso. El novillero es valiente, no hay duda, pero en este negocio no se puede andar únicamente con valor, ya que se impone en ocasiones el realizar el  toreo con profundidad y a conciencia; de nada o poco sirve el valor si no existe claridad en las ideas y el conocimiento pleno de lo que se está haciendo. Fueron sus dos trasteos realizados a la inversa, es decir, de más a menos: bien con el capote y banderillas, pero con a muleta adolece aún de graves defectos que deberá remediar para sobresalir en la profesión. Recibió una ovación en su primero y una ovación con saludos en el quinto.

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Vibrante actuación de Arturo Macías

Domingo 27 de agosto de 2006

Corrida extraordinaria de Aniversario. Poco más de un tercio de entrada en tarde calurosa. Se lidiaron toros de La Playa, excelentemente bien presentados, cuatro buenas y dos complicados, aplaudido de salida el 1° y con arrastre lento al 6°.

Enrique Garza, palmas y  aplausos.
Ignacio Garibay, vuelta y ovación con saludos.
Arturo Macías, aplausos y vuelta.

El valor y el carisma del hidrocálido Arturo Macías se conjuntaron para ofrecer una vibrante actuación en la corrida del aniversario número 69 de la Monumental Monterrey "Lorenzo Garza", mientras que Ignacio Garibay brindó dos interesantes trasteos y Enrique Garza se fue de vacío al no contar con la colaboración de sus enemigos.

La ganadería de La Playa, que cumple el 70 aniversario de su fundación, envió un encierro impecablemente bien presentado, de los que cuatro se dejaron torear y dos presentaron complicaciones; a algunos les pesó el tonelaje, pero fueron nobles y fue la suerte, además de los yerros con las espadas, las que impidieron el corte de apéndices.

El tiempo que Arturo Macías ha permanecido inactivo a la espera de una oportunidad se ha traducido en una ansiedad y hambre de triunfo que si bien demostró en la pasada Temporada Torista de la Plaza México, vino a Monterrey a refrendar en todas y cada una de sus partes. Arrojo, temeridad en exceso, sin mirarse la ropa luego de los achuchones, el joven matador es capaz de cambiar las caras de asombro y miedo del tendido al esbozar en su rostro una sonrisa. Si con su primero hubo detalles interesantes, sobre todo al torear de muleta, con el sexto provocó una explosión en el tendido del coso regiomontano desde que se abrió la puerta de toriles y ahí estaba Macías, a pocos metros para recibir a portagayola, llevándose un tremendo susto cuando no pudo cambiar el viaje del astado y hubo de literalmente "tirarse un clavado" para evitar ser empitonado, sin salvarse de un fuerte pisotón que le dejó noqueado por breves instantes. Se repuso y brindó verónicas con cadencia y sentimiento y con la muleta repitió color, pues se fue a los medios del albero para recetar una tanda de derechazos de hinojos que hicieron temblar las estructuras de la Monumental Monterrey. Muletazos largos y con ritmo hubo en el trasteo de Macías quien desafortunadamente falló con el acero, aunque fue premiado con una cariñosa vuelta al redondel.

Ignacio Garibay entregó a los regios los momentos más toreros del festejo en su primero al que pudo extraerle trazos de una enorme calidad artística. El terso toreo de capa del capitalino es una delicia y con la muleta demostró no sólo capacidad artística, sino un dominio técnico que impresiona. Hubo petición mayoritaria de oreja que fue desatendida por el palco luego de que la espada cayó abajo. Con el cuarto con todo y que no hubo mucho acomodo dadas las complicaciones que presentó el burel, Garibay dejó en claro que es un torero que merece muchas más oportunidades y que vale la pena verle, ya que en cualquier momento puede convertirse en un auténtico figurón de los ruedos.

Quien no tuvo suerte en el sorteo fue el jimenense Enrique Garza. Si su primero se quedó parado por el exceso de tonelaje, a su segundo le faltó castigo y era un toro al que no todos en la plaza supieron medir el nivel de complicación y dificultad que representaba; la técnica y oficio de Garza lo supieron sacar avante del compromiso casi sin sudar el terno, pero la sensación de peligro estaba ahí y Enrique hubo de echar mano de toda su tauromaquia para verse en lo que es: un matador de toros con un amplio rodaje y una capacidad técnica y lidiadora envidiable.

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Sin cortar orejas, Israel Fernández es toda una revelación

Domingo 20 de agosto de 2006

2ª Novillada de la Temporada. Regular entrada en tarde calurosa. Se lidiaron seis novillos de El Jagüey, de buena presencia y juego desigual, sobresaliendo 3° y 4°.

Pepe Murillo, palmas tras aviso y una oreja.
Juan Fernando, ovación con saludos y una oreja.
Israel Fernández, ovación con saludos y silencio tras dos avisos.

Alguna vez Manuel Rodríguez "Manolete" se quejaba un lunes por la mañana diciendo que a pesar de que el día anterior había cortado un rabo, los titulares de los periódicos hablaban del escándalo dado por Lorenzo Garza. Cuando el público sale de la plaza hablando de un torero, sin importar que sus alternantes hayan cortado las orejas, es la mejor de las señales y así le ha ocurrido al hidrocálido Israel Fernández quien cayó de pie ante la afición regiomontana luego de una valerosa actuación en el coso de la colonia Del Prado.

Ha sido la de Israel una actuación todo entrega y pasión. Su carencia técnica la suple con un estoicismo que mantiene en el filo del asiento a los aficionados y una enorme proyección a los tendidos con los que mantiene una constante comunicación. Su primer faena, además del arrojo, tuvo pasajes interesantes cuando logró acoplarse a las embestidas del novillo de El Jagüey; por el contrario, con el sexto no hubo forma de que se entonaran y su desatino con la espada casi le cuesta que le devuelvan vivo el astado al corral y, con todo y ello, el público le aplaudió fuerte al despedirlo.

Pepe Murillo cortó una oreja en el cuarto en una actuación digna de un novillero puntero. Las condiciones impuestas por el novel Fernández no dejaron otra opción que pegarse un arrimón y el tapatío lo hizo sin miramientos; con el primero no tuvo suerte al toparse con un novillo complicado.

El regiomontano Juan Fernando también tuvo que echar el resto para conseguir un auricular del quinto, aunque su actuación no caló hondo en el ánimo de los aficionados; una actuación bien, a secas, cumpliendo pero nada más. Se esperaba mucho más del novillero de la tierra y esta no ha sido su tarde.

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Oliver Godoy corta dos orejas

Domingo 13 de agosto de 2006

1ª Novillada de la Temporada. Con regular entrada se lidiaron novillos de Golondrinas, de buena presencia, pero mansos y descastados.
Ricardo Rivera, silencio y silencio.
Víctor Mora, ovación con saludos y silencio tras aviso.
Oliver Godoy, oreja y oreja.

El escaso juego ofrecido por el encierro de Golondrinas provocó que los deseos de la terna actuante se estrellara contra un verdadero muro indestructible. El triunfo del tapatío Oliver Godoy fue estructurado por sus buenas maneras, pero sobre todo por el vibrante segundo tercio que ofreció con el sexto de la tarde y las dos fulminantes estocadas con las que pasaportó a sus enemigos.

El colombiano Ricardo Rivera tuvo la oportunidad de abrir la temporada al enfrentarse a Golondrino, astado con el que no pudo encontrar la distancia que el menos malo del encierro le pedía. Hubo muletazos sueltos con mucho empaque, pero al pretender torear al hilo del pitón, Rivera no conseguía dar dos pases sin que el morito se le ciñera, por lo que se aliviaba rematando y eso provocó la apatía del tendido; el de Golondrinas tenía la intención de repetir, pero el colombiano le retiraba el engaño de la cara y no hubo entendimiento entre ambas partes.

Con el cuarto, más complicado, tampoco Rivera pudo acoplarse. Habrá que esperar a una nueva oportunidad para ver a quien hasta el momento es el triunfador de la Temporada Chica de la Plaza México.

Víctor Mora estuvo empeñoso toda la tarde pero no las tuvo consigo en el sorteo. Le tocaron dos enemigos nada fáciles, débiles y además que terminaron defendiéndose. De agradecer al hidrocálido su variedad con el capote en una tarde en que ofreció un ajustadísimo quite por gaoneras en su primero y una "espaldina" para recibir a su segundo; con la muleta entregó muletazos con temple, pero fueron los menos debido a la nula colaboración de sus enemigos.

Oliver Godoy fue el triunfador del festejo al cortar una oreja a cada uno de sus enemigos. El chaval tiene oficio, tanto que en ocasiones pareciera frío en su toreo, aunque hubo muletazos de mucha valía en sus dos trasteos que fueron brillantemente coronados con soberbias estocadas que hicieron que el público exigiese la entrega de un auricular en cada trasteo.

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