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Luis Conrado se llevó el Estoque
de Plata
11 de noviembre de 2007
En tarde agradable y ante
unas 800 personas se celebró la última novillada de la temporada. Se
lidiaron novillos de Malpaso, malos, descastados y complicados,
siendo el único regular el 6° al que indebidamente le fue otorgado el
indulto.
Arturo Saldívar, ovación con saludos y vuelta.
Oliver Godoy, ovación con saludos y silencio.
Luis Conrado, palmas tras aviso y vuelta tras indulto.
A la mitad del festejo se despidió de los ruedos el picador Jaime
Sánchez "El Ticho".
El novillo indultado es el N° 2, "Fósforo", castaño claro,
salpicado y ojalado, con 388 kilos.
El valor espartano de Luis Conrado y su
entrega absoluta le hicieron acreedor del Estoque de Plata que estuvo
en disputa en la última de las novilladas de la Temporada 2007 en la
Monumental "Lorenzo Garza". Tras una faena vibrante al sexto del festejo en
la que la pasión estuvo por encima de la ortodoxia y contagió al público que
asistió al coso de la avenida Alfonso Reyes. Si bien el indulto al ejemplar
de Malpaso es discutible y causó malestar entre algunos
aficionados, lo cierto es que nadie puso en duda la asignación del trofeo en
disputa para el novillero de Mixcoac.
Valiente, variado, creativo, con una enorme comunicación con el tendido,
Luis Conrado cerró con broche de oro sus comparecencias de este año en
Monterrey, llevándose el Estoque de Plata que cada año entrega
Joyerías Carnevalli.
Arturo Saldívar tuvo una destacada actuación a pesar del mal juego
que ofrecieron los dos novillos de su lote. Con una enorme disposición el
chaval hidrocálido buscó el triunfo con ansia y con todo y que en sus dos
comparecencias hubo petición de oreja, ésta fue desatendida por el juez
Pepe Bravo que tuvo un inconsistente desempeño en el biombo.
En términos taurinos, los pasajes más relevantes y de mayor sabor del
festejo corrieron a cargo de Saldívar que con técnica y oficio supo
imponerse a las adversas embestidas de sus dos novillos, extrayendo pases de
calidad.
Oliver Godoy de nueva cuenta salió al coso regio con el Santo de
espaldas. Frío y desconcentrado, le cuajó algunos trazos de calidad a su
primero, pero su falta de concentración fue más que evidente al ser
empitonado hasta en cuatro ocasiones, de las que resultó con un varetazo en
la parte exterior de la rodilla derecha y golpes en todo el cuerpo, lo cual
no fue obstáculo para que saliese a matar a su segundo, con el que estuvo
simplemente discreto.
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LA GALERÍA FOTOGRÁFICA DEL FESTEJO
Incomprendida labor
2 de noviembre de 2007
4ª de la temporada. Ante unas 600
personas se lidiaron novillos de San Jorge, cuatro buenos y dos
regulares (4° y 5°), sobresaliendo el 6° que fue de gran recorrido,
nobleza y transmisión y al que el palco le robó una merecida vuelta al
ruedo, y el 3° que recibió palmas en el arrastre.
Arturo Saldívar, palmas y ovación con saludos.
Oliver Godoy, ovación con saludos y ovación.
Juan Pablo Sánchez, palmas y oreja.
Tras el paseíllo se rindió un minuto de aplausos en memoria del
novillero en el retiro y aficionado práctico Carlos Vargas
fallecido en Guadalajara.
Incomprendida es en nuestro tiempo la importancia de la suerte de varas. Hoy
por hoy, se aplaude a los picadores por la increíble razón de no hacer su
trabajo y se chilla con fuerza cuando los del castoreño realizan su labor.
Este viernes en Monterrey el puyazo que Christian Franco le dio al
sexto de la ganadería de San Jorge, desatendiendo los pitos del
tendido y hasta las voces que del callejón enviaba el entorno de Juan
Pablo Sánchez, dejaron al novillo en el punto exacto para que el chaval
de Aguascalientes bordase un vibrante trasteo que al final le redundó en el
corte de una oreja y con ello ser el triunfador del festejo.
Apenas pisan el ruedo, los piqueros son víctimas de la falta de cultura
taurina, siendo su función pocas veces apreciada por los públicos; a lo
anterior es necesario sumar el desconocimiento de los encastes y
procedencias de las ganaderías, así como la poca observancia de las
condiciones particulares de cada burel. Lo más triste del caso es que los
jueces de plaza cometen el mismo pecado y prefieren salvar su pellejo antes
de recibir las recriminaciones del tendido, sin tomar en cuenta que quien
realmente se juega la vida es el torero en el ruedo.
Juan Pablo Sánchez aprovechó las nobles y claras embestidas del
cierraplaza, el novillo más hecho del encierro, que permitió al hidrocálido
darse gusto al torear con largueza y temple, sobre todo por el lado diestro
en donde se desplazaba acometiendo con emotividad. El hijo de Ricardo
Sánchez dejó constancia de que conjunta, además del valor heredado de
sus ancestros, un toreo de enorme dimensión y profundidad; los olés eran
larguísimos acompañando cada pase y los remates parecían durar una
eternidad. Por el izquierdo el astado tenía un puntito de violencia y salía
con la cabeza arriba. Con apenas 21 novilladas en su palmarés, a Juan Pablo
le hace falta encontrar el sitio con el acero y por ello resulta obvio el
que la mano se le haya ido abajo en la suerte suprema, lo que no fue
obstáculo para que el público exigiese al biombo la concesión de un
auricular.
Y si al sexto lo toreó con hondura por la diestra, con su primero estuvo
superior al correr la mano en naturales de gran exquisitez; lástima que
falló en la suerte suprema perdiendo así por lo menos una oreja que ya tenía
ganada. En Juan Pablo hay un torero al que es importante seguir de
cerca para ver su evolución.
Fríos y distantes se vieron por igual Arturo Saldívar y Oliver
Godoy. Al primero le hemos visto actuaciones mucho más enfibradas y
plenas, ya en Aguascalientes o en sus recientes triunfos en Guadalajara,
pero a Monterrey llegó como si no hubiese un puesto en disputa para la final
de novilladas o, lo que es peor, como si tuviese 80 contratos firmados;
técnicamente impecable, tan fácil que no transmite al tendido, Saldívar
no terminó de romper. Con su primero que era bueno aunque le faltó un
puyazo, estuvo aseado y voluntarioso y con su segundo, que se agarró pronto
al piso, supo imponerse para extraer trazos de temple y calidad.
En el caso de Oliver puede ser el tiempo transcurrido en España y la
mente puesta en su regreso a tierras ibéricas en enero entrante, o tal vez
el cambio de administración y la falta de continuidad de alguien que esté
detrás suyo, apoyándole, orientándole y no simplemente fungiendo como
mero acompañante. Apático y abúlico, sin siquiera dibujar una sonrisa en el
rostro, el chaval tapatío está en un tono y nivel muy distinto al que nos
tenía acostumbrados hasta hace pocos meses. Godoy posee valor y arte,
este último a raudales, pero se requiere de disposición, ambición y ganas de
hacer las cosas y esas, al parecer, las dejó olvidadas en algún lugar.
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Luis Conrado, otra vez...
26 de octubre de 2007
3ª de la temporada. Ante
poco más de un millar de personas se lidiaron novillos de Jorge de
Haro, descastados y complicados, a excepción del 2° que fue noble
y bueno, recibiendo palmas en el arrastre.
Alfonso Hernández “El Pali”, palmas tras aviso y tibias palmas.
Jesús Garza, silencio y pitos tras tres avisos.
Luis Conrado, oreja y gran ovación al despedirse.
Fueron aplaudidos los varilargueros Eduardo Rivera y Ángel
Devo tras picar al 3° y 6°, respectivamente. Y
Luis Conrado lo volvió a hacer.
Por tercera semana consecutiva el novillero capitalino fue el triunfador en
la Monumental Monterrey "Lorenzo Garza", cortando en esta ocasión una
solitaria oreja, pero, ¿qué importa la cantidad de trofeos cuando se cuenta
con la aprobación unánime de la plaza?
El chaval avanza a pasos agigantados en una meteórica carrera en la que tras
cada actuación puede apreciarse con claridad su mejora en los
procedimientos, en la técnica y las formas, que van marcando el camino de un
torero realmente importante. No se trata de echar las campanas a vuelo, sino
simplemente de reconocer que Conrado va mejorando día con día.
Y es que junto con el apoyo que tiene con su mentor, el matador de toros
Antonio Urrutia, lo mejor es que el novillero mantiene un aprendizaje
constante, permanente, en la mejor de las escuelas que no es otra que la
cara de los toros. Ahí, el de Mixcoac prueba y ajusta, repite lo que le
funciona y desecha los errores; cada vez se le mira más solvente, con más
recursos, menos a merced de los bureles y, lo mejor, sin perder ese valor
sereno que le caracteriza. El rodaje está dando frutos y ya ahora se pueden
apreciar.
De ninguna forma lo tuvo fácil ya que el encierro de Jorge de Haro no
permitió florituras, a excepción del noble y dulce segundo que merecía mejor
suerte. Enfrentando con decisión la adversidad, Luis Conrado puso a todos de
acuerdo en una cosa: quiere ser torero. Alegre y variado con la capa, con la
muleta se juega el físico sin medir consecuencias, sin importar que este
sábado tiene un serio compromiso al torear la novillada de triunfadores en
Arroyo, sin detenerse a pensar en el futuro, apostando todo a una carta, la
del triunfo hoy, porque para Luis Conrado no hay mañana.
Su primero nunca rompió, embistió siempre con la cara arriba, arrollando y
por arreones y el joven espada le aguantó horrores, quieto como una estatua
ante las incómodas miradas del novillo que le medía y sólo la fuerza de su
carácter y la seguridad en su quehacer le permitían pegar los pases en un
terreno inverosímil, donde no había espacio ni para una hoja de papel puesta
de canto. Certero con la toledana, se llevó una oreja dado que el novillo
tardó en doblar, pero la vuelta fue de todo un triunfador.
Con su segundo tuvo un inicio trepidante al pegar cuatro largas cambiadas de
hinojos en el centro del albero y después jugar los brazos con ritmo a la
verónica. El quite por "saltilleras" resultó escalofriante y el prólogo
muleteril, con una tanda de derechazos de rodillas, otra vez en la boca de
riego, hizo chiquito el corazón del público que explotó en júbilo tras el
remate. El de Jorge de Haro se empleó un poco más que sus hermanos y
aunque salía con la cabeza alta, desparramando la vista y volviendo
contrario, por momentos dejó que Conrado corriese la mano con mucho
empaque y personalidad. El novillo empezó a defenderse y no permitía el
mínimo error y por ello se echó a los lomos al diestro quien sin mirarse la
ropa volvió a tomar muleta y estoque para insistir en su labor. Como ocurrió
la semana anterior, Luis Conrado se apresuró al momento de la suerte suprema
y trató de pasaportar al burel cuando repentinamente se le arrancó,
perdiendo así la segunda oreja, para después señalar media espada en todo lo
alto que fue suficiente. La ovación al despedirse fue de torero grande.
A Alfonso Hernández "El Pali" le viene persiguiendo, desde hace
tiempo, la mala fortuna en los sorteos. En 15 festejos que lleva toreados en
el año, si le han salido tres novillos que medianamente se dejen torear, son
muchos, y este viernes en Monterrey ocurrió lo mismo, dos astados
complicados, difíciles, con peligro sordo, ante los que el hijo de "El
Algabeño" hizo lo único que se les podía hacer: lidiarles con solvencia,
con mucha técnica y dejando claro su deseo de agradar, pero "para que haya
guiso de liebre se requiere de una liebre" y "El Pali" se llevó lo
peor del encierro. Una barridita con algún brujo o de perdido, que quien
sortea por él se lave las manos con agua de acumulador, para ver si se
mejora el tema.
Hay ocasiones en que la frase que reza "Querer es poder" no aplica y el caso
del regiomontano Jesús Garza es una clara muestra de ello. El chaval
y su padre quieren, pero la verdad es que no se puede. Con apenas tres
novilladas en el 2007, dos en Acapulco a principios de año y otra en
Cadereyta en agosto, se vio anunciado ante sus paisanos y se vio francamente
mal: acartonado, sin recursos, ya no para torear, sino para defenderse, sin
idea y confundido por las voces de quienes desde el callejón trataban de
orientarle sin éxito.
Como siempre ocurre, la Divina Providencia estuvo del lado del desvalido y
le envió al mejor novillo del encierro, un astado con clase, muy noble y de
dulce embestida con el que estuvo perdido; mantazos, enganchones, desarmes,
sin plan ni estructura, Garza se dejó ir al toro soñado que le habría
catapultado a la gloria. Dicen por ahí que no hay que confundir los deseos
con las posibilidades.
Y si con el bueno estuvo mal, con el malo que le tocó en quinto estuvo
fatal. Extraviado, perdiendo los papeles, haciendo las cosas al revés de lo
que la lógica y la técnica podrían ordenar, sin armas; en un arreón el
novillo se lo llevó por delante y lo dejó casi noqueado y así, maltrecho,
tuvo los arrestos para intentar matarle, pero también sin oficio, hubo de
escuchar los tres avisos.
Ojalá que ese novillo berrendo cinchado, calcetero y coletero que le
correspondió en primer turno, haga meditar a Jesús Garza y a su padre
sobre el camino a seguir.
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La música callada de Luis
Conrado
19 de octubre de 2007
2ª de la temporada en noche
calurosa. Seis novillos de La Punta, disparejos en juego y presencia,
destacando 1° y 3°, el 4° fue regular y el resto malos.
Ricardo Rivera, ovación y ovación.
Arturo Saldívar, oreja y ovación.
Luis Conrado, dos orejas y ovación con saludos.
Ricardo Rivera fue atendido en la enfermería de un corte en el cuero
cabelludo de siete centímetros de extensión que ameritó sutura y un corte
menor en la ceja izquierda.
Fue aplaudido Mauro Prado tras picar al 5°.
Uno de los elementos importantes en el toreo es el ritmo, sin él no existe
la cadencia y son ella a su vez, no puede darse el temple que lleva como
resultado la creación artística.
El ritmo en el toreo resulta tan esencial como lo es en la música para
marcar el tiempo y los compases. El toreo, como dijese José Bergamín,
tiene una música callada y en la persona del novillero Luis Conrado,
un fiel intérprete. Como se sabe el chaval tiene una limitación auditiva
que le permite escuchar muy poco, pero esto no es inconveniente para que
posea un excelente sentido del ritmo que imprime a todo lo que hace en el
ruedo.
Valiente a carta cabal, sostiene su tauromaquia en un valor sereno y sin
aspavientos ni baladronadas; no es, tampoco, la entrega inconsciente de
alguien que pretende inmolarse en los pitones, es la búsqueda real del
triunfo a cualquier precio, así sea la sangre.
Luis Conrado es un serio prospecto que avanza en cada actuación y
deja ver que sus triunfos no son obra de la casualidad y mucho menos de la
temeridad, sino más bien de una convicción en cuanto a las formas y fondos,
al camino que es necesario andar para forjarse una carrera y llegar al
objetivo de convertirse en alguien importante en la Fiesta Brava mexicana.
Con su primero se quedó quieto, imávido y le aguantó enormidades para lograr
bellos muletazos de una gran plasticidad; es cierto que el astado le pedía
más distancia y que, tal vez (subrayo el tal vez), en otras manos hubiese
dado un mejor juego, pero como aquí e igual que en muchas otras cuestiones
el "hubiera" no existe, lo único cierto es que los aficionados tuvieron la
oportunidad de apreciar el coraje y garra de quien tiene una forzosa
necesidad de conseguir el triunfo. La faena, siempre a más, fue emotiva de
principio a fin y el remate de un estoconazo hasta las cintas el justo
colofón de una lucida actuación que le valió las dos orejas, mismas que al
final del festejo le valieron para salir a hombros.
Y si estuvo bien con su primero, con el cierraplaza fue el acabose, porque
Luis Conrado se montó materialmente en el manso que le correspondió
para ofrendar lo que fuese necesario con tal de torearle; de poco importaba
que el burel se rajara, volviese contrario, buscase las tablas, porque hasta
ahí le seguía el novillero con hambre y sed de triunfo. Fueron muchas,
incontables, las ocasiones en que el de La Punta se quedaba a mitad
del viaje y volteaba a mirar al torero poniéndole un pitón a mitad del
pecho, y el chaval valiente, estoico, estático, sin inmutarse siquiera,
sacaba la muleta para insistir en el cite y cuajar el pase en un terreno
inverosímil... el público clamaba que pusiera fin a ese martirio, pero
explotaba en los olés a cada derechazo que así le extraía, con el tirabuzón
de la firmeza de carácter. Lo de Luis Conrado tiene otro nombre y habrá que
buscarlo en algún diccionario, porque como siga por ese camino o se hace
figura o lo quitan de torero. Engolosinado el diestro quiso hacer una gesta
más y se tiró en dos ocasiones a matar sin muleta, saliendo rebotado y
maltrecho de la segunda, pero después consiguió una buena estocada.
Cuando se logran unificar a favor los criterios de todos en el coso, nos se
puede menos que reconocer que aquí hay un torero importante, al que hay que
seguir con sumo cuidado.
Arturo Saldívar tuvo en su contra el hueso del encierro, pero a su
favor su técnica depurada y deseos de agradar que le valieron el corte de un
apéndice a su primero al que a fuerza de porfiar pudo extraerle algunos
trazos de gran calidad; el novillo era protestón y embestía rebrincado, pero
la mano firme del hidrocálido le sometió para terminar imponiéndose a las
adversas condiciones y como mató de una buena estocada recibió el justo
premio.
Su segundo ofrecía menos posibilidades aún y Saldívar estuvo digno,
solvente, práctico y técnico. Un chaval que va madurando y que constituye
una firme promesa.
Ricardo Rivera, que se despidió de novillero ya que está próximo a
tomar la alternativa, no pudo acomodarse del todo con su primero, el astado
más potable del encierro, con el que por momentos se quedaba corto ahogando
la embestida; fue una faena larga, machacona, con decisión, pero sin mucho
eco en los tendidos. Fino en sus formas, Rivera deja ver un toreo de arte
que debe ir mejorando con el paso del tiempo.
Con su segundo el colombiano salió dispuesto a todo, iniciando su faena de
hinojos en la boca de riego ligando una tanda de derechazos escalofriante;
pronto se rajó el burel sin dejar opciones de lucimiento, por lo que el
caleño tuvo que echar mano de los recursos y al ejecutar manoletinas de
rodillas, al final de su trasteo, cayó en la cara del enemigo y resultó con
un fuerte golpe en la cabeza que le hizo sangrar profusamente. Permaneció en
el ruedo hasta darle muerte al astado y por su propio pie fue a la
enfermería, camino a la cual fue premiado con una sonora ovación.
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El Valor de
Luis Conrado
12 de octubre de 2007
1ª de la temporada. Ante poco más
de 500 asistentes se lidiaron siete novillos (uno de regalo) de Rodolfo
Vázquez, bien presentado aunque descastado, siendo los más toreables 3°,
6° y 7°.
Jairo Miguel, palmas, ovación, silencio en el que mató por Oliver
Godoy y palmas en el de regalo.
Oliver Godoy, palmas en el único que mató.
Luis Conrado, dos orejas y oreja.
Oliver Godoy resultó conmocionado, con un golpe a nivel de las
costillas del lado derecho y un varetazo en la ingle derecha, al torear de
muleta a su segundo.
El
valor y carisma de Luis Conrado le agenciaron el primer triunfo del
serial de novilladas en la Monumental Monterrey "Lorenzo Garza" la noche de
este viernes al cortar tres orejas y salir por la puerta grande.
El "Torero del Pueblo" dejó constancia de su estoico valor en dos
trasteos vibrantes que tuvieron a los presentes al filo de sus asientos. Con
apenas nueve novilladas a cuestas, Luis Conrado posee el don de una
intensa comunicación con el tendido que está siempre pendiente de todo
cuanto hace en el ruedo. Si bien se llevó los ejemplares más toreables del
encierro de "Chacho" Vázquez, la verdad es que los trofeos recibidos
no fueron ni por asomo un regalo, pues los ganó a pulso de valor y entrega.
Cuando sonaron parches y metales el novillero se fue al centro del albero y
ahí esperó la salida de su primero, sólo que no pudo cambiarle el viaje y el
burel se lo llevó por delante en un golpanazo que hubiera enviado a la
enfermería a cualquiera; le ligó ahí mismo un ceñidísimo farol y ya de pie
unas sentidas verónicas. Con la muleta se fue otra vez al centro del
platillo y de hinojos le plantó cara a su enemigo para granjearse las
simpatías del respetable, para después lograr pasajes de calidad al torear
en redondo por ambas manos y finalizar con unos escalofriantes estatuarios y
matar de una entera para ser premiado con los dos auriculares.
Con el quinto Luis Conrado repitió la historia y lo recibió con una
larga cambiada de rodillas, un ajustadísimo recorte también de hinojos y
cuando pretendía dar una nueva larga se llevó un arropón de pronóstico
reservado del cual todos pensaban que no podría reponerse, pero la sorpresa
fue mayúscula al verle incorporarse como si nada. Trepidante fue el quite
por saltilleras y con la zarga volvió a echar las rodillas en tierra para
iniciar con pases por alto; el chaval está verde, es cierto, y le falta
aprender a templar y llevar más sometidos a los novillos, pero el valor que
posee tiene la magia de hipnotizar al público y convencer a los más
escépticos. Un triunfo importante en su carrera el de este viernes en
Monterrey.
Jairo Miguel no tuvo suerte en el sorteo. El novillero español estuvo
empeñoso durante toda la noche pero las condiciones de sus enemigos no
dieron oportunidad de lucimiento. Variado y alegre con el capote, obsequió
al respetable con buenas verónicas y dos quites, uno por "tapatías al paso"
y otro por tafalleras; fácil con las banderillas, pudo ganarles bien la cara
a sus enemigos y con la muleta estuvo machacón, pensando siempre en la cara
de los astados y extrayendo lo poco que podían ofrecer. El primero era un
manso; el cuarto, que tal vez hubiese podido caminar, se partió una mano y
por ello se paró pronto y el sexto se rajó pronto. La ovación en la
despedida fue cariñosa para el cacereño.
Oliver Godoy volvió de su viaje a España donde fundamentalmente se
dedicó a hacer campo con un exquisito reposo y una experiencia que se
acrecenta día con día. No las tuvo todas consigo el tapatío que sorteó dos
ejemplares muy complicados. Se estrelló con el segundo que no tenía un pase
y con el quinto lo intentó por todos los medios, tanto que al preparar la
muerte se llevó una paliza que le envió a la enfermería de donde no pudo
salir, aunque sólo resultó conmocionado, con un golpe en las costillas y un
varetazo en la pierna derecha.
ESPONTÁNEO "LIGHT"
La nota desagradable del festejo la dio el subalterno en el retiro, que
insiste en convertirse en novillero, Patricio Ochoa al introducirse
al ruedo en el cuarto de la noche concluido el tercio de banderillas. Sólo
le pegó un par de pases al novillo, pero hizo un grave daño a la labor de
Jairo Miguel.
Se trató de un espontáneo "light", porque no se tiró desde el tendido, se
coló al callejón a la muerte del tercero entrando tranquilamente por la
puerta de cuadrillas y ya estando ahí le hicieron llegar muleta y ayudado,
escondiéndose tras un burladero interior; no fue un espontáneo en busca de
oportunidades, porque los de verdad se le tiraban a las figuras del toreo.
Fue triste ver convertida en pantomima, la evocadora figura de alguien que
no tenía más opción para hacerse notar que tirarse al ruedo. Más triste
resulta aún el notar como nadie hace nada por detener las tropelías de este
personaje. A su salida del ruedo Antonio Sánchez Cáceres, matador de
toros y padre de Jairo, le reclamó y obvio algunos extraviados se pusieron
del lado del intruso, por lo que campante se retiró por la misma puerta por
la que entró sin que la autoridad cumpliese su deber de detenerlo y enviarlo
a la cárcel.
Cuestionado sobre el particular, Antonio Urrutia, tesorero de la
Asociación Nacional de Matadores, dijo que nada podían hacer para sancionar
a Ochoa, porque "no es miembro de nuestra agrupación", a pesar de que
torea como novillero de cuando en vez, alternando con miembros de la
asociación.
Por el bien de la fiesta se hace necesario un castigo ejemplar. Si la
Asociación de Matadores no puede imponerle sanción alguna, lo cierto es que
sí puede conminar a sus miembros a no alternar con alguien así; igual, sus
ex compañeros de la Unión de Picadores y Banderilleros, pueden negarse a
prestarle servicios en los festejos que organiza, simple y sencillamente
porque no le tiene respeto a la Fiesta, ni a la profesión y con sus
actitudes denigra al toreo.
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Triunfo grande de Juan Antonio
Adame
26 de agosto de 2007
3ª de la Feria de Aniversario.
Ante poco más de mil personas se lidiaron toros de San Miguel de
Mimiahuapam, de soberbia presentación y juego variado; aplaudidos de
salida 1° y 6°, sobresalieron 3° y 5° que merecieron el arrastre lento y en
este último dio vuelta el ganadero Juan Pablo Bailleres.
Fernando Ochoa, palmas tras aviso y oreja.
Juan Antonio Adame, oreja y dos orejas.
Arturo Macías, oreja y palmas.
El subalterno Mauricio Flores resultó con una herida de un centímetro
en el cráneo al caer en la cara del toro.
No hay duda de que cuando el toro está en la plaza, todo cuanto se hace
adquiere una importante dimensión y en estas condiciones el triunfo del
regiomontano Juan Antonio Adame tiene una mayor proyección.
Del encierrro de Mimiahuapam hubo dos toros sobresalientes, corridos
en 3° y 5° puestos, que merecieron el arrastre lento y que hicieron que tras
la triunfal faena de Adame, el público premiase con la vuelta al
ganadero Juan Pablo Bailleres; hubo otros dos (1° y 2°) que fueron
realmente buenos; el 4° a pesar de que salía suelto y por momentos huyendo y
arrollando, cuando embestía lo hacía con mucha transmisión y fuerza, además
de meter bien la cabeza; el 6° fue deslucido.
Juan Antonio Adame refrendó su triunfo anterior en el mismo coso, el
año pasado, y de nuevo salió por la Puerta Grande. Poseedor de un toro
exquisito realizó dos trasteos interesantes, sobresaliendo el cuajado al
quinto de la tarde, con el que se sublimó el muletazos de gran valía y
proyección. Valiente, variado, con sentimiento y entrega, el regiomontano
hizo ver que está en un momento clave de su carrera, ejecutando el toreo
serio y poniendo alegría a su labor con las banderillas, además de torear de
manera entonada con la capa. Certero con la toledana, le tumbó una oreja a
su primero y las dos del segundo, para convertirse en el triunfador
indiscutible de la Feria del 70° aniversario de la Monumental Monterrey
"Lorenzo Garza".
Fernando Ochoa dejó huella de su arte incomparable, digno de los más
exigentes conocedores, en una tarde en la que además tuvo que echar el resto
y pegarse un arrimón de verdad con el cuarto que tenía peligro al salir
suelto de la zarga y apretar con mucha fuerza para los adentros; el
moreliano supo imponerse y brindó interesantes momentos y fue premiado con
un apéndice por su entrega y valor; con el primero estuvo colosal con la
muleta, en series en redondo que le fueron muy jaleadas, intercalando
adornos plenos de torería, pero estuvo fallo con el acero escuchando un
aviso y recibió una ovación.
Arturo Macías llegó a Monterrey con la firme convicción de demostrar
que en él hay un torero que no sólo se vale de su fácil conexión con el
público, sino que además puede hacerle faena a todos los toros y lo logró
con su primero, un excelente astado que le permitió recrearse en trazos de
gran dimensión, despidiendo debajo de la pala del pitón y cerrando las
tandas con soberbios pases de pecho de pitón a rabo; le cortó la oreja tras
una buena estocada. Con el sexto, un astado un tanto deslucido, estuvo
empeñoso y fue despedido con aplausos.
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Antonio
Barrera salió a hombros
24 de agosto de 2007
2ª corrida de la Feria de Aniversario. En noche calurosa
y ante unas mil 500 personas se lidiaron toros de Marco Garfias, de
excelente presentación, aunque juego variado. Destacaron 3°, 4° y
principalmente el 6°; el resto fueron mansos con distintos matices.
Alberto Galindo "El Geno", palmas y oreja.
Enrique Espinoza "El Cuate", ovación con saludos y ovación con
saludos.
Antonio Barrera, palmas y dos orejas.
Sobresalieron en varas David Vázquez, Ricardo Gaytán "El Zurdo"
y "El Morucho", que fueron ovacionados.
El sevillano Antonio
Barrera bordó el toreo la noche de este viernes en la Monumental
Monterrey "Lorenzo Garza" y se convirtió en el triunfador de la segunda
corrida de la Feria del 70° Aniversario saliendo a hombros del coso. Una
faena llena de sentimiento y torería fueron la clave para que el diestro
hispano se erigiese en el triunfador del festejo, toreando con suavidad al
segundo de su lote. A pesar de sufrir un fuerte resfriado, producto de
actuar cuando apenas venía bajando del avión que le trajo de España, el
cambio natural de horario y el aire acondicionado de la aeronave, Barrera se
entregó al completo al placer de torear logrando un vistoso trasteo que
coronó con una certera estocada para recibir las dos orejas y con ellas
salir a hombros del coso.
A su rajado primero le hizo una interesante faena en la que por momentos
ahogó al burel, aunque tuvo pasajes de mucha valía. Se puso pesado con la
espada y escuchó palmas.
Alberto Galindo "El Geno" cortó una oreja al cuarto de la noche tras
una labor asentada. El torero de Monterrey con el paso del tiempo ha variado
sus formas y ha dejado muestra de que sabe hacer el toreo fino y serio, con
empaque y hondura, sin los aspavientos y arrebatos de antaño; con los años
El Geno se ha venido convirtiendo en un vino fino de paladear y así
lo dejan ver sus faenas, aunque siempre tiene ese toque bullidor, sobre todo
al cubrir el segundo tercio. En primer término le tocó un manso de libro con
el que estuvo firme pero sin poder conseguir mucho.
Enrique Espinoza "El Cuate" pechó con el hueso del encierro. A su primero le
tuvo que perseguir por toda la arena al salir suelto de cada muletazo; a su
segundo le pesaron los kilos y con poco que le exigiese rodaba por la arena,
por lo que hubo de conformarse con hacer un toreo de aliño y pasaportarle
pronto, siendo premido con sendas ovaciones.
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Enrique Garza
indultó un toro de El Vergel
17 de agosto de 2007
2ª de la Feria de Aniversario.
Ante unas mil personas se lidiaron seis toros de El Vergel, justos de
presencia y de variado juego; regular el 1°, complicado el 2°, masno el 3°,
superior el 4° que fue indultado; sobresaliente el 5° y deslucido el 6°.
Enrique Garza, palmas tras aviso y vuelta tras indulto.
Alberto Espinoza, oreja y vuelta tras aviso.
Juan Carlos Cubas, ovación y palmas.
El toro indultado lleva por nombre "Mielero", marcado con el
N° 726 y con 460 kilos.
Enrique Garza reafirmó
que la constancia es el sino de carrera. El torero de Cadereyta indultó al
segundo de su lote luego de una interesante faena en la que si bien tuvo la
colaboración de un noble astado de "El Vergel", es de justicia
consignar que en buena medida el perdón de la muerte del burel se debió a la
torera y muy técnica actuación de Garza.
Valiente, Enrique saludó a "Mielero" con una larga cambiada de
hinojos al hilo de los tableros para luego dar paso a suaves verónicas a
pies juntos. Llevó al burel al caballo con chicuelinas andantes y quitó por
chicuelinas con las zapatillas atornilladas a la arena; con las banderillas
ofreció un vibrante tercio de banderillas con dos cuarteos muy medidos,
embrocando con el burel en el sitio exacto, para rematar con un soberbio par
al quiebro en la boca de riego. Al mismo sitio volvió el jimenense para
ejecutar un ceñido péndulo y dar así inicio a un trasteo que siempre fue a
más; tersos los derechazos, se entonó por la zurda en unos naturales de
antología, largos, prolongados, consintiendo la embestida de un burel que
seguía como hipnotizado el engaño; larga faena que fue aderezada con adornos
y variadas formas para convencer a propios y extraños que exigieron al
biombo el indulto del bravo cornúpeta.
Garza estuvo bien con su primero pero falló con la espada perdiendo
así una oreja que ya tenía en la espuerta.
Alberto Espinoza "El Cuate" dejó en claro que está a la búsqueda de
mayores y mejores oportunidades. Luego del indulto de su paisano, se fue a
los medios del coso para recibir con un vibrante farol a su enemigo, ligando
luego con alicantinas que fueron combinadas con tafalleras y cerrar con una
media verónica rodilla en tierra que encendió los ánimos. Quitó por
saltilleras que varió con gaoneras que fueron escalofriantes. Con la muleta
se puso de hinojos de nuevo en el centro del platillo y ejecutó una
temeraria "pedresina", para dar paso a un toreo de mucha exposición y
verdad; el de El Vergel tenía motor y transmisión y la condición fue
aprovechada al máximo por "El Cuate" que se prodigó en una labor de
gran entrega. Aunque falló a espadas, recibió a cambio el premio de una
cálida vuelta al redondel y fue despedido con una sonora ovación.
Con su primero estuvo también valiente, sobre todo en un impresionante quite
por tafalleras en el que se pasó los pitones a milímetros de los muslos. El
burel se apagó pronto y el de Cadereyta hubo de abreviar.
Pundonor y dominio, técnica y clase, fueron los elementos que el peruano
Juan Carlos Cubas aportó en sus dos comparecencias. El chaparrito tuvo
la suerte en contra en el sorteo y sin embargo dejó constancia de que tiene
un amplio toreo pleno de recursos en su cabeza. Si bien es cierto no hubo
tela de dónde cortar, por instantes dejó ver que posee un toreo largo y de
mucha exposición. Sendas ovaciones fueron el justo reconocimiento a su labor
en cada uno de sus toros.
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Juan Pablo Sánchez cortó
una oreja
10 de agosto de 2007 1ª de la Feria Taurina de
Aniversario. Ante poco más de mil 500 personas se lidiaron novillos de
Golondrinas, bien presentados y de desigual juego, sobresaliendo el 5° que
fue bravo y noble.
Jairo Miguel, ovación y vuelta.
Fernando Cantú, vuelta y silencio tras aviso.
Juan Pablo Sánchez, oreja y palmas.
Destacaron en banderillas Alejandro Prado y Ricardo García
"Caminito" que saludaron en el tercio en el 2° y 3°, respectivamente. Juan Pablo Sánchez cortó
la única oreja de la novillada con la que dio inicio la Feria Taurina del 70
Aniversario de la Monumental Monterrey "Lorenzo Garza".
El debutante hidrocálido consiguió el auricular de su primer novillo, el más
hecho del encierro enviado por el Ing. Óscar Domínguez, luego de una
vibrante faena en la que desplegó un toreo de calidad y entrega.
Con el cierraplaza Juan Pablo demostró que a pesar de las pocas
novilladas que lleva toreadas tiene talento y sobre todo conocimiento
suficiente para seguir andando en la profesión; el de Golondrinas era
débil y exigía una muleta muy puesta; Sánchez tuvo pasajes interesantes pero
se puso pesado con el acero escuchando palmas al concluir.
Jairo Miguel reapareció con éxito luego del percance de abril pasado
en Aguascalientes. El novillero español dejó los momentos más toreros del
festejo en el albero regiomontano. Variado, valiente y con mucha entrega, el
de Cáceres bien pudo cortar una oreja en cada uno de sus enemigos si no
falla con los aceros. Dos trasteos importantes, con empaque y sobrado aporte
técnico, dejaron en claro que el jovencito español ha dejado atrás el
fantasma de la grave cornada recibida y se apresta a continuar su carrera.
El debutante regiomontano Fernando Cantú posee carisma y
personalidad, elementos que le permitirán llegar lejos en su carrera si los
sabe combinar con el conocimiento técnico de la lidia. Cantú está verde y
tal vez lo apresuraron para presentarlo en un coso de primera, pero su falta
de conocimientos la suplió con entrega y proyección, logrando dar una vuelta
al ruedo en su primero, mientras que en el quinto se retiró en silencio
luego de un aviso.
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